Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El rey lo mira y ve que las lágrimas le han llegado a los ojos, y siente gran compasión por él y se queda pensativo durante un rato, de forma que a él también le cayeron las lágrimas por el rostro, llegando a la mesa en la que estaba apoyado. Mientras tanto, se dieron cuenta mi señor Galván y Keu:
—Señor —le dice uno al otro—, temo que si le hacemos que abandone su meditación, nos lo tomará a mal.
—Por Dios —dice Keu—, asà lo harÃa si estuviera pensando en algo que le gustara, pero no debemos dejar que siga, pues su pensamiento parece demasiado grave.
—Os prometo que lo sacaré de esas ideas, aunque me odie el resto de la vida.
Entonces se acerca a él e iba a zarandearlo, pero Keu lo sujetó por el brazo y le dijo:
—Esperad, que ya sé cómo lo haremos.
—¿Cómo?
—Os lo voy a mostrar, no os mováis de aquÃ.
Toma un cuerno de caza que estaba colgado, por la correa, de una cornamenta de ciervo; se lo pone en la boca y lo toca con tanta fuerza que parece que toda la sala tiembla, igual que las habitaciones de la reina.
El rey se sobresalta y le pregunta a mi señor Galván, que estaba delante de él, que habÃa sido aquello.