Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Llaman a un criado y le dicen que cumpla el encargo, «¿Sabes dónde nos encontrarás? Te esperaremos en este castillo hasta que regreses».
El criado se marcha y cabalga sin detenerse hasta que llega a Carduel, donde estaba el rey Arturo, que se puso muy contento y alegre pensando que traía noticias de Lanzarote y de los otros compañeros. Al no oír noticias ni buenas ni malas, no sabía qué decir y lo siente mucho, pero no se atreve a mostrarlo para no preocupar a su gente. Aunque está mudo y callado, la reina no puede guardar silencio y a menudo repite que siente gran miedo por mi señor Galván y Lanzarote, «pues nunca vi que estuvieran tanto tiempo fuera de la corte sin que recibiéramos alguna noticia». El rey le contesta que no sabe qué pensar, «pues si hubieran muerto, nos habríamos enterado, y por eso temo que estén prisioneros en alguna tierra lejana; quizá los tiene alguien en prisión y no se atreve a decirlo por miedo a mí».
Así lo piensa la reina, y se siente mal.
Al cabo de los días, el criado que había ido a la corte de parte de Mordret se marchó y regresó al Castillo del Paso, donde encontró a los tres compañeros y les contó las noticias de las que se había enterado en la corte.
—Por mi fe —dice Aglován—, sólo nos queda reemprender la búsqueda, pues por nada volvería a la corte sin nuestros demás compañeros.