Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Coge entonces dos hierros con las manos y tira de ellos con tanta fuerza que los rompe y los arroja en medio de la habitación, pero se ha desollado la piel de los dedos y la sangre cae al suelo, aunque le duele poco. Al punto sale de la habitación y se dirige hacia la rosa, besándola por amor a su dama, que se le parecía; la acaricia con los ojos y la boca y se la coloca en el pecho junto a la carne.
Luego se dirige hacia la torre, encontrando la puerta abierta; entra en ella y ve que hay yelmos, cotas de mallas y abundantes armas: se arma lo mejor que sabe y toma una espada que encuentra sobre un baúl. Desciende de la torre tan bien armado que no teme a nadie que le pueda atacar; va de habitación en habitación hasta que encuentra dos caballos fuertes y rápidos. Ensilla el que le parece mejor y le pone el freno; luego, monta. Era tan temprano que no había nadie levantado más que el guardián de la puerta. Cuando llega allí, éste se extraña al verlo venir, pues no pensaba que hubiera ningún caballero allí dentro. Lanzarote le pregunta quién es el señor del castillo.
—Señor, no hay ningún señor, sino que es una dama, a quien pertenece esto.
—¿Cómo se llama?
—Señor, se llama Morgana el hada y es hermana del rey Arturo.