Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Buen huésped, ya que no queréis que lo pruebe como han hecho otros, me aguantaré.
El caballero le contesta que le parece bien. Colocaron las mesas, comieron y hubieran estado muy a gusto de no ser por el caballero enfermo, que no podía poner cara alegre. A continuación prepararon las camas y todos fueron a acostarse. El día siguiente por la mañana se levantó Lanzarote, y después de armarse y atarse el yelmo en la cabeza, le dijo a uno de los escuderos que le había acompañado allí que le llevara a ver al caballero enfermo de la casa del rey Arturo. El criado lo lleva a una habitación y le muestra al que yacía en la cama. Lanzarote lo mira y ve que es el rey Bandemagus; le dice al criado que se marche, pues quiere estar a solas con el caballero enfermo, y el escudero sale de la habitación. Cuando Lanzarote se ve a solas con él, se quita el yelmo, pues no desea ocultarse ante el rey, que al reconocerlo se pone muy contento; se levanta desnudo, con las calzas y la camisa nada más, y le echa los brazos al cuello llorando de la pena que siente, mientras dice entre sollozos:
—Mi dulce señor, mi dulce amigo, ¿dónde habéis estado durante tanto tiempo? Pensábamos que habíais muerto, pues hace mucho que no os veíamos.