Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, el caballero que se ha marchado es mi señor Lanzarote del Lago.
—¿Lanzarote? ¿Es eso verdad?
—SÃ, sin lugar a dudas.
Entonces el señor empieza a lamentarse, a llamarse desdichado y miserable, diciendo:
—Dios, ¿qué he hecho, que habÃa traÃdo conmigo mi curación y ahora la he expulsado? Ay, Dios, qué mal he actuado.
Después de quejarse durante un buen rato de esta forma, piensa que nada gana lamentándose, y que si quiere curar tiene que seguir a aquel que le curará, si es que alguien puede hacerlo. Con algún esfuerzo va ante el rey Bandemagus y le pregunta si sabe hacia dónde va Lanzarote.
—Señor, no.
—Por Dios, no dejaré de ir tras él, pues si no lo alcanzo hoy mismo encontraré a alguien que me dé noticias suyas en algún lugar.
A continuación ordena colocar la litera sobre los dos caballos mejores que hay; monta con esfuerzo y se lleva a dos escuderos para que lo acompañen por donde vaya; luego emprende el camino y sigue las huellas de Lanzarote tan deprisa como su cuerpo puede aguantar.