Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El portero sintió una gran compasión y fue a ver donde estaban las sobras, pero sólo encontró una pequeña limosna que, a pesar de todo, le pareció muy buena al rey para aliviar su hambre: le dio gracias a Nuestro Señor y se lo agradeció porque se lo había mandado. Después de comerse el pan, tuvo mayor hambre que antes; entonces le dijo al portero que nunca había recibido una limosna tan pobre en ningún lugar de cuantos había visitado, y que mirara si podía darle un poco más.
—Ciertamente, con eso os tendréis que conformar, pues en mucho tiempo no volveré a tener nada para daros.
El rey se quedó muy afligido con esto y no supo a quién lamentarse por su hambre, y se quejó a quien se la había mandado, es decir a Dios, a quien rezó e hizo oraciones, de las que sabía muchas y buenas. Estaba cansado y fatigado de andar, y aturdido por el hambre que había pasado: se quedó dormido en un estercolero junto a la puerta de la abadía y entonces se le apareció el Santo Salvador del mundo y lo llamó por su nombre de pila: