Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Eliezer, he encontrado en ti a un buen servidor leal, pues nunca por desgracia que te sobreviniera en tu pobreza te desesperaste: ya es hora de que tengas tu recompensa y tu paga; te ordeno que regreses a tu alta tierra y vuelvas a ser tan rico como antes, o más; quiero que vayas porque sólo te quedan sesenta dÃas de vida y el sexagesimoprimero abandonarás este mundo. Entonces recibirás el alto reino que yo he prometido a los que soportan el mal para servirme. Para que sepas que te digo la verdad, he traÃdo a tu hijo de una distancia de sesenta leguas, desde la hora de tercia; lo encontrarás delante de ti cuando te despiertes: debes saber que lo engendraste el dÃa que saliste al exilio.
En esto se despertó el rey y vio delante de sà a un muchacho, el más hermoso de cuantos habÃa visto en mucho tiempo en todas las tierras; estaba sorprendido porque lo habÃa visto durmiendo. Se miran fijamente sin decir una palabra, pero el joven corre a él, lo abraza, lo besa y dice:
—Bendito sea Dios que ha cumplido mi voluntad de una sola vez, pues vos sois el que he deseado ver por tanto tiempo y no debe sorprender, pues sois mi padre y mi señor después de Dios.
Fue grande la alegrÃa que tuvo el rey; llora de compasión y de gozo y besa a aquel que reconoce como a su hijo; le da las gracias a Dios de todo corazón, mientras dice: