Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuenta ahora la historia que cuando Lanzarote llegó a la abadía con Lionel ya era noche oscura. Llamó a la puerta hasta que los de dentro lo oyeron. Salieron cuatro frailes a abrir la puerta, ayudaron a apear a Lionel con mucho cuidado y lo llevaron a una habitación, ocupándose de él y de su herida; luego desarman a Lanzarote y le muestran una gran honra porque era de la casa del rey Arturo. Por la mañana, tan pronto como amaneció, se levantó Lanzarote y oyó misa en la misma abadía; se armó y rogó a los frailes que tuvieran cuidado con el caballero enfermo, y le contestaron que así lo harían. Después de montar y prepararse, vio entrar en la abadía a un caballero recién muerto que iba en unas parihuelas seguido por cuatro escuderos que se lamentaban de tal forma que Lanzarote sintió compasión. Le pregunta a uno de los frailes si sabe quién era el caballero y éste le contesta que no lo sabe:
—Pero sé dónde ha recibido la muerte, pues apenas hace quince días que vino otro del mismo lugar de donde viene él.
—Por Dios, ¿de dónde viene?
—Si queréis quedaros para que os lo diga, tardaréis un buen rato en marcharos.
—Señor, esperaría durante todo el día para saberlo; os ruego que me lo digáis.
—Por mi fe, con mucho gusto.