Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —QuerrÃan que os marcharais, pues saben que habéis venido aquà para vuestra propia vergüenza, más que para vuestro provecho.
Mira Lanzarote a los que estaban en las almenas de la torre y le parece ver, entre otros, a mi señor Galván, con la cabeza vendada por las dos grandes heridas que tenÃa; junto a él no habÃa nadie que no tuviera alguna herida en los brazos o en la cabeza. Lanzarote lo siente mucho; monta en el caballo que estaba atado al árbol, pero antes miró bien que no faltara nada que luego pudiera necesitar. Cuando ya estaba preparado, toma la lanza que habÃa llevado y espera bajo el árbol, hasta que el caballero salió tan bien armado y con tanta hermosura que nadie lo superarÃa: llevaba el escudo al cuello y la lanza empuñada. Al verlo, Lanzarote le pregunta al enano si es él el buen caballero contra el que tiene que combatir.
—SÃ; por Dios bien podéis verlo como el mejor caballero del mundo, y nunca, que yo sepa, podréis encontrar a nadie tan generoso.