Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, hace más de tres meses que vine por primera vez; os contaré qué aventura me trajo aquí. Yo estaba en el Castillo de Terraguel un poco después de la fiesta de Todos los Santos, cuando debíamos estar en el Castillo del Paso; me dijeron que vos habíais matado a dos gigantes y fui buscándoos por aquella tierra, ya que nadie conseguía tener noticias ciertas sobre vos, hasta que una doncella me dijo que os había visto por la parte del Bosque Peligroso. Cuando oí tales palabras, fui hacia allí lo más directamente que pude y mi camino me llevó a la cruz de esta colina, y se me dijo que no me atreviera a subir y pregunté por qué: «Hay un caballero tan valiente —me dijeron— que nadie puede resistirle y es tan desleal que mata a todos aquellos que puede tener». Cuando oí esto dije que no dejaría de venir aquí; até mi caballo a un árbol y subí a pie, igual que habéis hecho vos; ahí, donde habéis visto ese pabellón, había una empalizada de picas tan fuerte que no podía pasar al otro lado y tuve que jurar y prometer al caballero que si lo mataba por mi propia proeza que guardaría la colina por el resto de mi vida hasta que fuera vencido por otro que llegara después que yo. De esta forma obtuvo mi promesa en la que le dije que mataría a todos aquéllos a los que yo venciera, si no eran amigos míos o parientes, que en ese caso no lo haría. Cuando fui a jurar, evité por vuestro amor y porque tenía que hacerlo a los compañeros de la Mesa Redonda, pero prometí que los metería en prisión hasta que encontrara a quien me venciera por la fuerza. Después de hacer este juramento me abrieron la puerta y me acompañaron a combatir contra el caballero, que era muy valiente, atrevido, fuerte de cuerpo, y luché contra él venciéndolo y dándole la muerte. Luego hice colocar abajo un cartel tan oscuro que nadie pudiera reconocerme con facilidad; de esta forma he permanecido en la torre, pues tal era el juramento, y no me alejé de ella, sino que estuve esperando durante todos los días a los caballeros andantes que acudían con frecuencia. Han venido a probarse más de cuarenta y los he matado a todos, salvo a catorce que están prisioneros, que han sido salvados de la muerte porque pertenecían a la casa del rey Arturo.