Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Y ¿cómo sabíais que pertenecían a la casa del rey Arturo?
—Por mi fe, ahí abajo, en la pendiente, había una cadena de hierro que no podían pasar antes de que yo supiera quiénes eran y de esa forma sabía si pertenecían a la casa del rey Arturo.
—Por mi fe, me decís algo extraordinario. ¿Y sabéis quiénes son vuestros prisioneros?
—No, ninguno de ellos me quiso decir su nombre, y yo no los obligué demasiado, pues podrían considerarlo una villanía el que los tuviera prisioneros después de decirme sus nombres; pero tenía que hacerlo así, ya que lo había jurado y de otra forma no habría sido caballero leal.
—Decidme ahora cómo los vencíais.
—Señor, a uno tras otro. Hace mucho que llegaron los primeros y no hace aún dos meses que vinieron los últimos. Os aseguro que entre ellos hay uno de los mejores combatientes del mundo y de cuantos yo he visto, pues nos enfrentamos más de seis veces hasta que uno derribó al otro, y por fin, nos derribamos mutuamente.
Lanzarote se pone muy contento con esta aventura y le dice a Boores: