Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lloran todos ellos de alegrÃa y de lástima y uno de los escuderos los baja de la torre y los lleva a una habitación, donde encuentran a un anciano que les da ropas limpias y nuevas, forradas de armiño. Cuando ya están dispuestos, los lleva hacia la gran fortaleza. Entonces les sale al encuentro Boores, tal como Lanzarote le habÃa dicho; se arrodilla delante de ellos y les tiende la espada, poniéndose por completo a su disposición y rogándoles por Dios que le perdonen el haberlos tenido prisioneros:
—Os aseguro —le dice a mi señor Galván— que si os hubiera conocido como ahora no hubierais sido encarcelado, aunque hubiera tenido que faltar al juramento que habÃa hecho; os ruego por Dios que no os enfadéis, pues lo hice por ignorancia.
Todos juntos le echan los brazos al cuello y lo levantan del suelo, donde estaba arrodillado, perdonándole de grado todo el daño que les habÃa hecho. Luego, le dicen que ha mostrado mayor amor teniéndolos prisioneros que el que ellos merecÃan. Cuando estaban diciendo esto Lanzarote salió de una habitación en la que lo habÃan desarmado, y, al ver a mi señor Galván, corre a él con los brazos abiertos y él hace lo mismo; se muestran tan gran alegrÃa, que no os podrÃa contar una mayor. Lanzarote corre a Héctor de Mares, al que tanto deseaba ver y le dice:
—Hermano, ¿no me conocéis?