Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por mi cabeza —contesta mi señor Galván—, ciertamente lo conozco bien y debo conocerlo, pues en muchos lugares me ha ayudado a mà y a otros muchos hombres valientes: me sorprende que vos, que vais por tierras lejanas para conocer a los valientes, no conozcáis aún a éste, a quien no se puede comparar ninguno.
—Señor —responde mi señor YvaÃn—, bien lo conozco y que Dios no me vuelva a ayudar si retiro de él mi corazón, que le he confiado: estoy seguro de que es mi señor Lanzarote del Lago, al que Ãbamos buscando; debemos estar muy contentos con su llegada, pues sabemos que hemos sido puestos en libertad por él. Ciertamente tenÃa razón siempre que he dicho que cuando viniera por aquà nos sacarÃa de la prisión y que hasta entonces no saldrÃamos.
Mientras hablaban asÃ, llegaron dos servidores que abrieron la puerta, se dirigieron a los compañeros y les dijeron:
—Señores, os traemos buenas noticias, pues todos estáis libres gracias a un caballero que ha llegado a esta tierra y que me parece que ha vencido a nuestro caballero.