Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El escudero le dice que cumplirá el encargo, ya que asà lo desea. Le trae las armas y cuando ya está armado, Lanzarote sale de la habitación y abandona el palacio de tal forma que nadie se da cuenta. Entonces le dice al criado:
—Ve y tráeme un caballo.
—Señor, ¿para qué os voy a preparar un caballo? El camino de esta colina es tan malo y tan odioso que nadie puede pasarlo a caballo mientras no lo arreglen; si dejasteis vuestro caballo al venir al pie de la colina, allà lo encontraréis, o encontraréis otro.
—Ahora te encomiendo a Dios.
Se marcha armado con todas las armas, pero sin caballo; desciende la colina y llega al árbol en el que habÃa atado su caballo y lo encuentra del mismo modo que lo habÃa dejado; le quita la silla y el freno y lo deja pastar un buen rato, mientras que mira a lo lejos, que se veÃa con toda claridad por la luna que brillaba tan clara como si fuera de dÃa. Al cabo de un rato, después de que pastara el caballo le vuelve a poner la silla y el freno, monta y toma una lanza que habÃa apoyada a un árbol y se encamina hacia el Bosque Peligroso. Cuando llega a él entra; ya era la hora de prima y empezaba a amanecer.
Pero la historia deja de hablar de él y vuelve a los compañeros que estaban en la colina.