Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, vuestro abuelo que aquà yace descendÃa de la familia de José de Arimatea; cuando fue elegido rey, porque su padre sólo era duque, y él por su valor fue nombrado rey, se le dio la Tierra Blanca que limita con el reino de la Tierra Foránea. Cuando vino a ocupar su tierra, fue tan valiente y tan vigoroso que expulsó de aquà a los infieles y a los sarracenos que poblaban toda esta región, e hizo tanto que la ley cristiana se extendió por aquÃ. HabÃa entonces en esta tierra un castillo llamado de la Blanca Guardia en el que habÃa una dama, mujer de un primo del rey; era joven, hermosa y, además de ser muy bella, era tan buena mujer y tan religiosa que todos los dÃas vestÃa áspera estameña sobre su carne; y del mismo modo que la claridad del cirio encendido sobre el candelabro no se puede ocultar ni se puede impedir que se vea, asà ocurrÃa con la bondad de la dama que tenÃa puesto su corazón en la Trinidad, es decir, en el Padre, el Hijo y en el EspÃritu Santo. De esta forma la reconocieron los que eran hijos y herederos del Alto Padre, no siervos del desgraciado señor del infierno, hasta que el rey Lanzarote, que era uno de los hombres más bellos y valientes del mundo y de mejor vida, se empezó a relacionar con ella, como quien mucho la querÃa por la gran bondad que sabÃa que habÃa en ella: amó mucho a la dama y la dama a él; frecuentemente iban a verse y se tuvieron tan gran amor gracias a las virtudes que veÃan en el otro, que apenas podÃan estar separados. Mantuvieron esta vida mucho tiempo hasta que las gentes locas y llenas de mal espÃritu se dieron cuenta y dijeron, aquéllos en quienes hablaba la lengua del diablo, que el rey tenÃa un amor malo por la dama, contra Dios y contra la santa Iglesia.