Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando Lanzarote ve los dos cuerpos que todavía son tan hermosos como antes, piensa que en esto queda toda la alegría terrena; siente gran miedo por sí mismo y pena por aquellos que allí ve yacer; pero como sabe que tiene que llegar a eso, se consuela y le dice al ermitaño:
—Señor, ¿tengo que hacer algo más?
—Sí, volved a colocar esa tumba en su sitio y dejad que los cuerpos yazcan juntos, pues no volverán a ser movidos de aquí, que yo sepa.
Hace lo que el ermitaño le ordena; se quita el yelmo y baja la ventana, pues siente gran calor, y luego le dice al santo hombre:
—Señor, me gustaría conocer la historia de mi abuelo, si es que vos la sabéis, y quién lo mató así, por qué razón, pues es una cosa que tengo muchas ganas de saber.
—Señor, sentaos y os diré la verdad de todo, tal como ocurrió; la sé de forma tan cierta como quien ha sido criado toda su vida en este país, y era muchacho pequeño cuando ocurrió la aventura de vuestro abuelo.
—Decídmela, pues, porque tengo muchas ganas de saber esas noticias.