Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Le contesta que es de la casa del rey Arturo y que se llama Lanzarote del Lago.
—Señor, os conozco bien: sois hijo del rey Ban de Benoic, el más noble de cuantos he visto. Tened por seguro que el cuerpo que habéis encontrado en la tumba es el de vuestro abuelo y ésta es su cabeza. Vamos a ver si lo podemos sacar, pues si lo podemos traer aquí lo enterraremos delante de este altar con su mujer, vuestra abuela, que antaño se hizo enterrar aquí.
Le contesta que le parece bien. Salen de la capilla y se dirigen al cuerpo; lo levantan del suelo por los hombros y lo llevan a la capilla, colocándolo sobre el altar; Lanzarote va a la tumba que había en la capilla, la sujeta por el extremo más ancho y rompe a la fuerza las junturas que habían sido hechas con plomo, la arrastra delante del altar y mira en el foso, donde ve un cuerpo enterrado, envuelto en un jamete muy rico con una corona de oro en la cabecera y una almohada de seda bajo la cabeza.
—Señor —le dice el ermitaño—, sabed que ése es el cuerpo de vuestra abuela, la reina Marche. Colocad a su lado el cuerpo de vuestro abuelo, pues así lo pidió ella cuando pasó de este mundo al otro.
Lanzarote lo hace todo tal como el ermitaño le ha ordenado.