Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —No temáis, pues no os hará ningún daño mientras que yo tenga salud.
—¿No, señor? Entonces esperaré aquà hasta que llegue y os lo mostraré.
Mientras hablaba de este modo, ven llegar al oso hacia ellos haciendo ruido y aspavientos como si fuera un diablo.
—Señor, ahà llega.
Lanzarote dirige su caballo contra él, baja la lanza y el oso le ataca con las fauces abiertas, pensando en devorárselo. Lanzarote lo golpea con tanta fuerza en la costilla principal que le mete la punta cortante hasta el corazón; lo derribó en medio del camino, entre rugidos y debatiéndose con el mayor furor del mundo, como quien estaba herido de muerte y no podÃa levantarse. Lanzarote recupera la lanza sin que se le rompa y deja al oso en el suelo; luego llama al criado y le dice:
—Buen amigo, ¿sabes dónde puedo alojarme?
—Señor, no; cerca de aquà no hay ni ciudad ni refugio, a menos de siete leguas; pero cuando venÃa por el bosque vi sobre aquella colina, a orillas de un camino, dos pabellones plantados en el espesor del bosque: si podemos llegar hasta allà y encontrarlos, creo que se os dará buen alojamiento, pues tienen camas.
—Llévame hacia aquella parte, ya que conoces el camino.