Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El ermitaño le contesta que así lo hará y se lo promete de buena gana. Ya iba a marcharse de allí cuando el ermitaño le dice:
—Señor, no habéis comido hoy y por eso os aconsejo que comáis un poco antes de marcharos, y cabalgaréis más tranquilo.
Entonces le lleva pan y agua solamente, pues no había allí otras viandas, y le dice:
—Señor, aceptad lo que Dios os presta, pues si os pudiera dar algo mejor, con mucho gusto os lo daría.
Lanzarote le contesta que se tiene por bien pagado con lo que le ha dado, y come gustoso.
Después monta a caballo y se despide, marchándose de allí, pensaba que seguía el camino directo hacia la colina en la que había dejado a sus compañeros; pero se equivoca de camino y entra en el bosque, cabalgando durante todo el día, y cuanto más piensa acercarse más se aleja. De esta forma cabalga hasta la noche, en que llega a un bosque peligroso de pasar, por los animales salvajes de los que estaba repleto. Se encuentra a un criado que corría a toda prisa gritando lo más alto que podía: «¡Santa María, ayúdame!».
Lanzarote lo detiene y le pregunta qué le ocurre.
—Señor, tened compasión de mí, por Dios; me persigue un oso que quiere comerme, y lo hará si no me socorréis.