Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El caballero le contesta que no lo albergará de ninguna forma si antes no se combate con él:
—Pues la costumbre de este pabellón es que nadie reciba alojamiento si no combate antes conmigo.
—Ya que ésa es la costumbre, no dejaré de cumplirla, pero antes de que continuemos os rogarÃa que lo dejarais estar, pues no me agrada demasiado este asunto.
—Tenéis que combatir; de nada os sirve la astucia.
—Ya que no puede ser de otro modo, que sea asÃ. Guardaos de mÃ, pues os desafÃo.
Se separan; Lanzarote tenÃa una buena lanza de cortante punta. El caballero va contra él tan rápidamente como puede su caballo y le da un golpe en el escudo, volándole la lanza en pedazos. Lanzarote lo golpea de tal forma que le atraviesa el escudo y la cota de mallas y le mete en medio del pecho la punta y el asta, derribándolo muerto al suelo. Entonces salen de los pabellones hasta doce doncellas, que al ver al caballero caÃdo, se afligen mucho y acuden a él con cirios y antorchas, y le quitan el yelmo y la cofia de hierro. Al encontrarlo muerto, muestran el mayor dolor del mundo, se arañan el rostro, se arrancan los cabellos y dicen: «Ay, desdichadas de nosotras, desgraciadas, ¿qué podemos hacer?».