Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando Lanzarote ve esto, siente mucho el que haya combatido contra él; desmonta del caballo y lo ata a una de las tiendas; luego vuelve junto a las doncellas y les dice:
—Nobles doncellas, por Dios, tened compasión de vosotras mismas y no os deis muerte por un caballero, porque ya está muerto, y llorando no conseguiréis nada.
—¿Por un caballero? Desgraciadas de nosotras, ¿qué decís? No era sólo un caballero, sino que era un rico rey, poderoso, y uno de los mejores caballeros del mundo: tened por seguro que esta pérdida no será reparada y vos mismo, señor caballero que le habéis dado muerte, moriréis por ello antes de un mes.
Las doncellas se echan a llorar y a lamentarse todas juntas, diciendo: «Señor caballero, ¡qué gran lástima es por vos!». Toman el cadáver entre los brazos y se lo llevan a uno de los pabellones. Lanzarote va al otro y se lamenta con la mayor pena del mundo, que por poco no se da la muerte, diciendo que le ha llegado una gran desgracia en este combate, «y por Dios, hubiera preferido ser herido de cualquier forma, salvo la muerte, a matarlo de ese modo». Mientras se lamentaba así, entraron cuatro caballeros, que al ver muerto a su señor se sorprenden y no saben qué decir. Inician un gran duelo y lloran mientras dicen a Lanzarote: