Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor caballero, habéis obrado mal y le habéis causado un gran daño a muchos hombres buenos y a muchas doncellas que no os habían hecho ningún mal. Habéis dejado huérfanas muchas regiones del valiente caballero que era su señor. Ciertamente será difícil de reparar el gran daño que recibirán los pobres.
Recomienza una aflicción mucho mayor que antes. Una doncella dice que hagan una litera, «pues nos lo llevaremos ahora mismo al Castillo de Carnisi».
Van al bosque y cortan arbustos para hacer la litera; luego colocan dos caballos hermosos y fuertes en ella y acuestan al caballero con todo cuidado.
A continuación se marchan de allí los escuderos y las doncellas, de forma que en el pabellón sólo quedó Lanzarote y su criado. Lanzarote se lamenta con amargura y muestra mala cara, como hombre triste, afligido, a la vez que dice:
—Ay Dios, qué desgracia ha sido la de matar con mi propia mano a este rey. Ciertamente, mejor me hubiera sido no nacer, antes que dar tal golpe.
—Señor, ¿qué decís? Por Dios —continúa el criado—, podría haberos ocurrido algo peor si fuera él el que os hubiera matado; hizo todo lo que pudo para daros la muerte y por su orgullo ha muerto: por eso no os debe pesar tanto como si lo hubierais matado sin razón.