Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Aquella tarde, después de vísperas, cuando ya estaba cerca del castillo, el criado que lo había acompañado a la fuente se separa de su lado y Sarraz cabalga noche y día hasta que llega a Camalot un domingo por la mañana. El rey y la reina se habían levantado temprano y ya habían vuelto de oír misa en una abadía de la ciudad y estaban asomados a las ventanas con gran compañía de caballeros y damas. La reina ve a lo lejos a Sarraz, que cabalgaba al galope, y le dice al rey:
—Señor, mirad por dónde viene un caballero que debe traer algunas noticias.
—Dios quiera que sean agradables, pues tengo miedo por los compañeros de aquí que están en la búsqueda. Hace más de medio año que no los hemos visto.
—En mala hora le volveréis a creer si no trae buenas noticias, pues por mi cabeza, si fueran malas, no se daría tanta prisa en llegar y viene muy rápidamente: siempre llega a tiempo a la puerta quien trae malas noticias.
Mientras hablaban así, Sarraz descabalgó en el patio de abajo. Subió corriendo al palacio y se dirigió adonde veía al rey; se arrodilla ante él y le dice:
—Señor, mi señor Lanzarote del Lago os envía saludos a vos y a mi señora la reina que está junto a vos y a todos los nobles que hay aquí dentro.