Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando el rey oye estas palabras, siente una gran alegrÃa, como nunca habÃa tenido otra igual; corre a Sarraz con los brazos abiertos, lo abraza y besa y le muestra tan gran alegrÃa como hubiera hecho si se tratara del valiente hombre del que le habÃa llevado noticias:
—Mi dulce amigo Sarraz, en buena hora trajisteis esta noticia, pues no habrá cosa que me pidáis que no obtengáis, pues os la debo dar en recompensa por este servicio, ya que hace tiempo que no oÃa noticias que alegraran tanto mi corazón como esta que me habéis traÃdo.
—Decidme si está sano y salvo, pues tengo grandes deseos de saberlo.
—Señor, no hace ni quince dÃas que lo vi sano y salvo y me dio el caballo que he traÃdo, que él habÃa conseguido combatiendo contra uno de los mejores caballeros de cuantos he visto.
—¿Dónde fue eso?
—Fue en la Fuente de los Dos Sicómoros, donde mi señor Galván y tres compañeros suyos fueron derribados por el caballero que guardaba la fuente, según se nos contó el dÃa de Pascua.
—Entonces, ¿es cierto que derribó a Galván mi sobrino?
—Asà es, señor, según me dijo quien lo vio.