Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuenta ahora la historia que cuando la doncella se marchó de Camalot cabalgó durante todo aquel día y la mañana siguiente. El tercer día hizo mucho calor, como es normal en el día de San Juan, en verano: a pesar de todo no dejó de cabalgar, sino que fue durante todo el día bajo el gran calor del sol. Por la tarde llegó a una abadía de monjas; descabalgó allí y se encontraba enferma y débil por el calor que había pasado durante todo el día. La mañana siguiente, cuando debía levantarse no pudo hacerlo, pues estaba tan débil que pensaba haber llegado a la muerte: permaneció allí quince días por la enfermedad. Un día se levantó, aunque estaba con pocas fuerzas, y vio llegar a un escudero. Fue a su encuentro y le preguntó que de dónde venía.
—Vengo de Camalot, donde el rey Arturo está alegre y contento, según me parece, igual que todos sus nobles, pues un caballero les ha llevado noticias de que Lanzarote está sano y salvo, y todos pensaban que hubiera muerto, tal como la reina decía.