Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Montad de inmediato en vuestros caballos e id a aquella doncella y pedidle que venga a hablar conmigo, que no deje de hacerlo en modo alguno, pues no me alegrarÃa nunca si se fuera sin haber hablado conmigo.
Cumplen su orden, montan y van tras la doncella; cuando ya están cerca de ella, la saludan y les contesta que Dios les dé buena ventura.
—Doncella —le dice uno—, mi señor el rey Claudás os saluda a través de nosotros, que somos caballeros suyos, y os pide que vayáis a hablar con él.
—Señores, que el rey Claudás tenga buena ventura, como rey rico y cortés. Ciertamente, irÃa con gusto a verle, pero tengo tanto que hacer, estad seguros de ello, que no puedo volver en modo alguno; os ruego que no os moleste.
—Doncella, no os podréis ir asÃ: el rey quiere hablar con vos y por eso tendrÃais que regresar aunque tuvierais más prisa de la que tenéis.
Se da cuenta de que tiene que volver a la fuerza, quiera o no; si resistiera, posiblemente serÃa peor, y por eso contesta:
—Bueno, señores, ya que el rey Claudás quiere que vaya a hablar con él, regresaré; pero estad seguros que no es una gran cortesÃa el hacerme volver a la fuerza.