Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La reina llama entonces a un clérigo suyo y le pide tinta y pergamino; le dan tanto como desea; entra en la habitación y escribe una carta. Luego la sella con su propio sello, va al criado y le dice:
—Tienes que hacerme un servicio por el que recibirás provecho y honra, si lo haces bien.
—Señora, no hay nada en el mundo que no haga sabiendo que os agrada; decidme qué deseáis, pues estoy dispuesto a hacer lo que queráis.
—Ve al rey Claudás y dile que lo saludo, como debo saludarlo, pues nunca le hice ningún daño, ninguna fealdad, y él me ha causado afrenta y villanÃa sin que yo me la mereciera. A continuación le entregarás esta carta y le dirás que se la envÃo yo. Si hace lo que le ordeno en la carta, estará bien; pero que sepa, si no lo hace, que nunca se arrepentirá tanto de nada como por eso.
—Lo diré todo.
El criado se marcha de allà y la reina le entrega un rocÃn hermoso y fuerte, y le dio vestidos propios de escudero. Atraviesa el mar y va por tierra hasta que llega a la corte de Claudás al dÃa siguiente de Pascua.
El rey Claudás habÃa reunido la corte en la ciudad de Gaunes, porque le agradaba mucho. Cuando el criado llegó, casi habÃan terminado de comer. Se presenta al rey y le dice: