Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Os digo que somos caballeros andantes de lejanas tierras; habíamos venido al torneo que habíais convocado en esta región; hoy, alrededor de la hora de prima, estábamos asomados a las ventanas y vimos que uno de nuestros compañeros huía de más de sesenta de vuestros hombres, que lo perseguían para darle muerte; nuestro compañero iba desarmado, lleno de heridas y cortes. Al verlo, sentimos una gran compasión y temimos que lo mataran; bajamos y corrimos en su ayuda tan pronto como pudimos, ya que él estaba solo y los que lo perseguían eran demasiados. Entonces nos atacaron y nos defendimos lo mejor que pudimos: matamos a varios, herimos a otros y obramos de tal forma, gracias a Dios, que nos vimos libres con algún esfuerzo. Si hay en este lugar alguien que se atreva a desmentir o a demostrar que tenemos culpa de lo ocurrido, estoy dispuesto a defenderlo con escudo y con palo en mi nombre y en el de mis compañeros, que ninguno ha cometido ninguna mala acción hacia vos, y que no se debe tener en cuenta.
Cuando Galehodín oye estas palabras piensa que es alguien muy noble el que habla de tal forma; le pregunta quién es y cómo se llama.