Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Retroceden apenas se lo ordena; recogen a sus amigos y parientes que yacen muertos en medio de la calle y se los llevan a las casas, donde los entierran maldiciendo la hora en que aquel dÃa amaneció, ya que les ha causado tales desgracias, pues han recibido un dolor por el que nunca más volverán a sentir alegrÃa. GalehodÃn regresa a su alojamiento, descabalga y se hace desarmar rápidamente junto a toda su mesnada que con él habÃa vuelto; toma a veinte de sus caballeros, de los más valientes de la corte, hace que se vistan y se dispongan con elegancia y riqueza; él mismo se atavÃa como alto varón; de tal manera va a ver a los compañeros de la Mesa Redonda, dispuesto a honrarles en todo lo que pueda, a departir con ellos y a mostrarles su buena voluntad.
Cuando llega al albergue estaban todos los compañeros desarmados y vestidos con riqueza, pues su huésped, que era hombre de gran valÃa, se esforzaba en servirles en todo lo posible. Cuando vieron llegar a GalehodÃn, salieron a su encuentro corriendo, mostrándole una gran alegrÃa; él les dice:
—Por vuestro amor, os ruego, para que a partir de ahora sea amigo vuestro, que me concedáis el don que os voy a pedir, que no os perjudicará en nada.
Le contestan que aunque les pesara se lo otorgarÃan, ya que se lo pedÃa.
—Muchas gracias. Os ruego que dejéis este albergue y que vengáis a alojaros conmigo.