Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El enano le dice que lo hará. Lanzarote se retira y el enano los lleva hasta que llegan a la ermita; golpean la puerta y llaman hasta que el ermitaño les abre y pregunta quiénes son; ellos contestan que son caballeros andantes que desearÃan «que les dierais alojamiento, pues es tan tarde que no sabemos a dónde dirigirnos». El ermitaño les responde que con mucho gusto los albergará lo mejor que pueda.
Descabalgan los dos compañeros, y después de meter los caballos en la casa del ermitaño, que no era muy grande, entran y se desarman allà también. El enano los encomienda a Dios y les dice que se marcha.
—¿A dónde vas a ir? —le pregunta Lanzarote—. Es tan tarde.
—No tengáis miedo por eso —le contesta el enano—, pues encontraré buen alojamiento.
Los encomienda a Dios y se marcha, yendo por el bosque a la luz de la luna. Los que quedaron en casa del ermitaño se ocuparon de acomodar a los caballos y les dieron abundante hierba. El ermitaño les dio a los dos amigos pan y agua, pues no tenÃa ninguna otra cosa. Ellos, que habÃan ayunado durante todo el dÃa y estaban cansados, lo tomaron con gusto.
—Señor —le dice Lanzarote al ermitaño—, explicadme una aventura que nos ha ocurrido hoy, si podéis.
—¿Qué fue?