Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios —contesta uno de ellos—, si os los lleváis creo que los entregaréis después a pesar vuestro.
Mordret saca la espada al punto y le dice que en mala hora ha pronunciado tales palabras; se dirige a él dispuesto a golpearle con la espada en la cabeza, pero Lanzarote lo sujeta y le dice:
—Retiraos, por Dios; yendo en mi compañÃa no lo tocaréis mientras esté desarmado; cuando se arme no me importará mucho que le ataquéis a mi lado o con cualquier otro. Buen señor —le dice Lanzarote al caballero—, si creéis que os causamos alguna injusticia o sinrazón, obrad según la justicia cuando podáis.
Los dos caballeros contestan que lo harán antes de lo que piensa.
Ellos dos regresan a sus caballos y montan. El enano se dirige a ellos diciéndoles:
—Buenos señores, ahora os recuerdo que cada uno de vosotros me debe un don.
Le responden que es cierto y que lo cumplirán cuando se lo pida. Lanzarote le pregunta que dónde podrán alojarse.
—Por Dios, no lo sé, pues la noche ya está muy avanzada y no hay casa ni refugio a menos de siete leguas, a no ser una ermita que está a una legua de aquÃ.
—Llévanos hasta allÃ.