Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Si cada uno de vosotros me concediera un don os dirÃa dónde podrÃais encontrar tanto a vuestros caballos como a los que se los llevaron.
—Por mi fe —le dice Lanzarote—, si me pides un don que yo te pueda y te deba dar, te lo otorgo desde este mismo momento.
—Yo también —le contesta Mordret.
—No os pido más: seguidme.
Regresaron por el camino por el que habÃan venido, hasta que llegaron a un valle en el que habÃa cuatro pabellones. El enano les señala los pabellones y les dice:
—Ahà encontraréis vuestros caballos y a los que los tienen.
Avanzan hasta allà y ven los pabellones; en el primero encuentran a dos caballeros y dos doncellas que estaban comiendo a la mesa; delante, a la entrada, estaban los dos caballos sujetos por los frenos.
Al ver los dos caballos sujetos se ponen más contentos que antes; entran en el pabellón. Lanzarote toma la palabra y dice a los caballeros:
—Buenos señores, nos habéis quitado los caballos de forma tan repentina que no nos pudimos poner en guardia antes de que nos hubierais derribado. Os los trajisteis sin razón y nosotros nos los llevaremos de forma justa; os tendremos por buenos caballeros si los podéis conseguir de nuevo.