Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios, no estamos encantados, pero nuestra maldad ha sido la que nos ha quitado los caballos: tendremos que buscar otros, pues ésos no nos volverán a servir; lo siento más por el camino que seguÃamos, que ha quedado abandonado, que por otra cosa, pues con mucho gusto hubiera conocido la verdad acerca de los ciervos y los leones.
Mientras hablaban asà llega un enano montado en un pobre rocÃn; cuando ya estaba cerca de ellos les dice:
—Dios salve a los valientes caballeros que van a pie por medio del Bosque Extraño, como si fueran muchachos. Ciertamente sois muy corteses al haber dado vuestros caballos para ir a pie. Maldito sea quien os hizo caballeros de la Mesa Redonda, pues, por Dios, sois poco dignos, ya que dos caballeros os pueden quitar con toda facilidad vuestros caballos.
—Se los dimos —contesta Lanzarote— con la esperanza de que tú nos darÃas el tuyo, que es grande y fuerte y podrá llevarlos con facilidad.
—Ciertamente querrÃa que tuvierais tantas ganas de montar en él como yo de prestároslo. Por Dios, montaréis, pero lo haré más por vuestra vergüenza que en honor vuestro, pues después no tendréis honor, cuando hayáis montado en semejante rocÃn.
—Por Dios —le contesta Mordret—, dinos dónde están nuestros caballos, si lo sabes.