Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Después de cenar, los caballeros fueron a acostarse y lo hicieron sobre abundante hierba verde que el ermitaño había llevado del bosque para hacerles de cama. Por la mañana, después de que oyeron la misa al mismo ermitaño, se armaron y montaron a caballo, encomendando al santo hombre a Dios, y volvieron a entrar en el bosque, siguiendo el camino. Ese día hizo mucho calor, pues ya había entrado y pasado medio mes de mayo. Los compañeros cabalgan y llegan a mediodía a un valle en el que manaba una fuente bajo un pino. Contemplan la fuente y la ven tan hermosa y clara que les entran ganas de beber; descabalgaron los dos y bebieron cuanto les apeteció; luego se detuvieron a la sombra del pino y descansaron. Entonces, Lanzarote dice que comería con gusto.
—Por Dios —le contesta Mordret—, también yo lo haría, pero no tenemos qué comer.
Se quitan los yelmos para refrescarse y Lanzarote mira a Mordret y ve que sonríe y le pregunta por qué lo hace:
—No veo ningún motivo por el que debáis sonreír.