Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, ya que ha habido tantos que tuvieron todas las virtudes y cualidades, tal como me habéis contado, serÃa malvado el que no tomara la orden de caballerÃa y temiera recibirla por miedo a no alcanzar todas las virtudes. No censuro a los unos que no se atreven a ser caballeros, ni a los otros les reprocho que lo sean, pues cada cual debe emprender —según creo— lo que su corazón le diga: unas veces será bueno y otras malo. Por lo que a mà se refiere, estoy seguro de que, si encuentro quien me quiera armar caballero, no dejaré de serlo por miedo a dar mal asentamiento a la orden de caballerÃa, pues Dios puede haberme dado mejores cualidades de las que sé y bien puede darme más sentido común y más valor, si los necesito. Y sea como sea, no abandonaré mi intención por temor a nada, si encuentro quien me quiera armar caballero y quien me haga tal honor. Si Dios quiere concederme buenas cualidades, bueno será, pero yo procuraré poner corazón y cuerpo, esfuerzo y trabajo.
—¿Cómo?, hijo de rey, ¿vuestro deseo sigue siendo el de haceros caballero?
—Señora, de nada tengo más ganas, si encuentro quien haga realidad mis deseos.