Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios, no debéis preocuparos, pues seréis caballero dentro de poco. Sabed que era por eso por lo que yo estaba llorando cuando vinisteis a verme y os dije que os fuerais, porque si no se me romperÃa el corazón en el vientre, pues en vos he puesto todo el amor que puede poner una madre en su hijo: no sé cómo me consolaré de vuestra ausencia, pues me va a resultar duro en el corazón. De todas formas, prefiero sufrir mi tristeza a que vos perdáis por mi culpa la alta orden de caballerÃa, con toda su importancia y honor, y creo, además, que vos la serviréis dignamente. Si supierais quién fue vuestro padre y el linaje al que pertenecéis por vuestra madre, no temerÃais ser noble y valiente, perfecto en todo —tal como creo—, pues nadie de ese linaje será malo. Pero no os voy a decir más y no me preguntéis nada, pues no lo deseo. Seréis armado caballero muy pronto, de mano del más noble y valiente que existe en el mundo, es decir, de mano del rey Arturo. Nos pondremos en marcha esta misma semana, de forma que llegaremos a su corte el viernes, vÃspera de San Juan, lo más tardar, pues la fiesta será del domingo en ocho dÃas; yo quiero que os armen caballero en la festividad de San Juan, y no dejaremos pasar más tiempo. Dios, que de la Virgen nació para rescatar a su pueblo, y San Juan, que por su mérito fue el más alto hombre de cuantos han sido concebidos en ayuntamiento carnal, os concedan el don de que podáis superar en bondad y virtud a todos los caballeros que hay ahora. Sé, en gran parte, cómo os irá.