Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago A continuación toman a Mordret y lo suben a un caballo, llevándolo al castillo y presentándolo a sus hermanos. Éstos, al verlo, se ponen alegres y tristes: alegres porque está con ellos y tristes porque lo han maltratado, de tal modo que no creen que en mucho tiempo se cure; le preguntan cómo se encuentra y le contesta a mi señor Galván y a sus hermanos:
—Buen señor, me encuentro tan maltratado que por poco no me habéis tullido; durante todo el dÃa los tres os habéis ensañado conmigo. Por mi fe, nunca fui tan apaleado como vos habéis hecho.
Le contestan que no se lo debe censurar:
—Pues si os hubiéramos reconocido, no hubierais recibido ningún mal de nosotros.
—Eso bien lo sé.
Luego desarman a Mordret y lo acuestan sobre una alfombra muy suave; hacen que le unten las heridas con un ungüento bueno y rico para quitarle el dolor; le dan de comer un poco. Después de comer, se duerme nada más retirarse. Mientras, Héctor le dice a sus compañeros:
—Por mi fe, señores, mal hemos guardado al que tenÃamos que guardar, pues estaba con nosotros aquà aquél por el que nos habÃamos quedado y no lo reconocimos.
—¿Cómo? —pregunta mi señor Galván—. ¿Ha estado Lanzarote en el torneo?