Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —SÃ, por Dios —contesta Héctor—, y por él hemos sido derrotados: era el que llevaba las armas rojas, que durante todo el dÃa de hoy ha combatido tan bien.
Se quedan tan tristes todos que no saben qué hacer; guardan silencio como si estuvieran muertos. Mi señor Galván entonces dice en voz alta:
—Por Dios, somos la gente más insensata del mundo, que hemos visto a Lanzarote durante todo el dÃa sin reconocerlo. Bien veo ahora que podemos irnos cuando queramos, pues aquà no vamos a conseguir nada, ya que no volverá.
Los otros dicen que se irán por la mañana y dejarán allà a Mordret, hasta que esté curado.
—Por mi fe —contesta mi señor Galván—, si no puede cabalgar, haré que lo lleven en una litera, antes que dejarlo en este paÃs, pues me pesarÃa mucho que no estuviera en la corte de mi tÃo el dÃa de Pentecostés.