Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Hace tanto tiempo que no lo veo —dice el rey—, y que no va a la corte del rey Arturo, que me sorprende mucho qué ha podido pasar con él. Por tener noticias suyas he enviado a la corte del rey Arturo a mis mensajeros más de siete veces a lo largo de todo el año; me han contestado siempre que no ha vuelto a la corte en todo ese tiempo.
—Señor, mi señor está sano y salvo, según creo, y no hace aún ocho días que lo vi vencer un torneo delante del Castillo de Penigue, al que asistieron los mejores caballeros del mundo.
—¿Dónde ha estado tanto tiempo, sin acudir a la corte ni a vernos durante más de año y medio?
—Señor, estuvo prisionero de una dama durante año y medio, según me dijo; se separó de mí anteayer y va a la corte, donde estará el día de Pentecostés, si Dios le da salud.
—Ya que está sano y salvo, no me preocupa tanto que haya tardado; que Dios sea adorado porque ha salido de la prisión. Todo el mundo debe alegrarse, pues según creo, es el mejor caballero del mundo y ojalá quisiera Dios que ahora estuviera tan sano y fuerte como estáis vos. Me agradaría eso más que si me dieran cien marcos de oro.