Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mientras hablaban de este modo, salió de una habitación la hija del rey Pelés, tan hermosa y ricamente vestida que era digna de admiración; pero por encima de todo destacaba su gran belleza, pues sin lugar a dudas era la doncella más hermosa que había entonces. Cuando llegó al salón iba acompañada por mucha gente. Se ponen en pie todos, pero ella no se sorprende, como mujer muy cortés y prudente, sino que se dirige hacia Boores y lo saluda, dándole la bienvenida; éste le devuelve el saludo con la mayor gentileza que puede. Luego, la doncella se sienta a su lado y le pregunta por aquél al que no deseaba ver poco y él le dice todo lo que sabe.
Estaban hablando así cuando llegó ante ellos un caballero anciano que llevaba en sus brazos a un niño de tan poca edad que aún no tenía ni un año, sino que le faltaban dos meses para cumplirlo; el niño era tan hermoso como puede ser un crío y estaba envuelto en telas de seda. El caballero le pregunta a Boores:
—Señor, ¿no sabéis quién es el niño? Éste es vuestro pequeño pariente, al que nunca visteis. Tened por seguro que pertenece al más alto linaje de los cristianos y es primo vuestro, tenedlo por seguro.
Cuando Boores ve al niño le parece, nada más verlo, que es Lanzarote: sin lugar a dudas se le parecía tanto como un retrato puede parecerse a otro. Le pregunta quién es.