Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Así se lo promete, pues ve que tiene que hacerlo; luego toma su yelmo y su escudo y regresa por donde había venido.
Boores va a sentarse en la cama; apenas lo había hecho, empiezan a caer desde las ventanas cuadrillos o flechas, golpeando en él de tal forma, que nota que le alcanzan en el escudo y en la cota, en más de cien lugares, con gran violencia. Pero no se mueve, sino que permanece sentado tan firme y seguro como si no tuviera ningún daño y espera las aventuras, pues piensa que aún le ocurrirá alguna más. Cuando los cuadrillos dejan de caer se vuelven a cerrar todas las ventanas, haciendo tal ruido como si la sala fuera a hundirse. Había entonces muy gran claridad, pues la luna seguía entrando por no sé cuántas ventanas de marfil que quedaban abiertas.