Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando la sala se calmó, salió de una de las habitaciones un gran león extraordinario, y se dirigió a Boores saltando con las fauces abiertas. Éste, al verlo venir, se pone en pie, adelanta el escudo y levanta la espada para golpearlo en la cabeza. El león lanza las zarpas y los dientes para prender a Boores por la cota, pero coge el escudo por encima y se lleva un trozo como si fuera de trapo y poco faltó para que hiciera caer a Boores al suelo; pero éste se mantiene tan firme como quien tiene gran fuerza y le golpea entre las orejas de tal forma que le corta el cuello del través y le hace caer muerto sobre el pavimento. Boores vuelve a sentarse y descansa. No tardó mucho en ver salir a la serpiente que mi señor Galván vio: era tan grande y espantosa que nadie la vería sin sentir miedo; no hay color que no se pueda ver en ella; tenía los ojos tan rojos y encendidos como si fueran dos carbones ardientes. Al salir de la habitación, atravesó la sala despacio arrojando fuego y llamas, aunque poco abundantes, y jugando con la cola como hacen los niños con sus juguetes. Llevaba letras escritas en la frente que Boores pudo reconocer a la claridad de sus propios ojos, y que decían: «Esto simboliza al rey Arturo».