Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando ya la tenía cerca se da cuenta de que dentro iba un caballero armado con todas las armas, pero sin yelmo ni escudo; estaba herido y aún tenía clavados en el cuerpo dos trozos de asta de lanza, con la punta que salía por el otro lado del cuerpo a través de la doble cota; en la cabeza tenía un tajo de espada, de cuya hoja aún se podía ver más de la mitad por encima de la ventana y, según parecía, los restos de la espada estaban teñidos de sangre y completamente rojos. El caballero era grande, bien parecido y proporcionado. Aunque la historia no dice su nombre, más adelante se sabrá cómo se llamaba, cómo fue herido y por qué había llevado durante tanto tiempo en las heridas los hierros y las astas.
El caballero de la litera, al encontrarse con el séquito pregunta por el rey y muchos fueron los que le indicaron quién era. Detuvo la litera, saludó al rey, que se detuvo con gusto a escucharle, y lo contempló admirado.
—Rey Arturo —le dice—, Dios te salve como al mejor rey que existe, según el testimonio de todas las gentes, y también porque eres el más leal y el más poderoso, que aconsejas y mantienes a los afligidos, y los socorres y ayudas.
—Buen hermano, que Dios os bendiga y os dé salud, pues bien la necesitáis según me parece.