Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, vengo a pediros socorro y ayuda, porque se dice que los prestáis a quienes los necesitan: os pido por Dios que me deis auxilio.
—¿Para qué cosa me pedÃs auxilio?
—Os pido que hagáis que me saquen del cuerpo estos hierros que me están dando la muerte.
—Lo haré con mucho gusto.
El mismo rey se dispone a sacárselos, pero el caballero le grita:
—¡Ay! Señor, no os precipitéis, pues no conseguiréis nada haciéndolo de ese modo.
—¿Cómo lo debo hacer entonces?
—Señor, es necesario que el que me vaya a quitar los hierros me jure sobre los Santos Evangelios que me vengará de todos los que digan que amaban más a quien me lo hizo que a mÃ.
—Señor caballero —dice el rey, que se habÃa retirado al oÃr las palabras del herido—, es una cosa muy grave la que habéis pedido, pues el que os hizo eso puede tener tantos amigos que ni uno, ni dos, ni tres caballeros llevarÃan a cabo lo que pedÃs. Si queréis, os vengaré del que os hizo esto, si es que le puedo dar muerte sin deshonrarme. Si es vasallo mÃo, muchos de estos caballeros tomarán tal carga para conquistar méritos y recompensas.