Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —No me vengaréis del que me hizo esto, pues yo mismo me vengué cortándole la cabeza después de que me hiriera asÃ.
—Por Dios, creo que os vengasteis bien; yo no me atrevo a aseguraros nada más, pues temo no poder cumplir con mi promesa y no creo que ninguno se atreva a hacerlo.
—Señor, me habÃan dicho que en vuestra corte se encontraba todo tipo de socorro y ayuda, pero ahora veo que me he equivocado. No obstante, no me moveré hasta ver si Dios se acuerda de mÃ, pues si en vuestra corte hay tan buenas cualidades como se dice, no me iré sin tener el remedio.
—Me parece muy bien que os quedéis en mi séquito el tiempo que os plazca y cuanto queráis.
Y asà se va el caballero de la litera a Camalot y, dirigiéndose hacia las casas del rey, hace que sus escuderos lo suban al salón de arriba y que lo acuesten en la cama más hermosa y más rica que pudo escoger: ninguno de los servidores se atrevió a contradecir al caballero, ni a impedirle que entrara en el palacio, ni a negarle una cama para que se acostara, por rica que ésta fuera.