Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Después se marcha con la lanza que había traído y regresa a la habitación principal. No tardaron mucho en llegar a la sala hasta doce doncellas vestidas y arregladas con tanta pobreza que sus ropas no valían nada; avanzaban despacio una tras otra, sin decir una palabra, y lloraban con tanta amargura que no habría nadie en el mundo, por duro que fuera, que no sintiera compasión. Avanzan hasta que llegan a la puerta de la habitación y allí se detienen, se arrodillan y hacen un duelo extraordinario, de modo que Boores puede oír las oraciones y plegarias que dicen. Sin embargo, no sabe qué hacer, pues de todo lo que ha visto ignora el significado y le gustaría conocerlo si pudiera ser; sin lugar a dudas, lo preguntaría con mucho gusto a aquellas que están junto a él, si no temiera que le podría sobrevenir algún mal a él o a cualquier otro. Pero piensa que aquellas damas no deben irse sin que él tenga alguna noticia, si puede ser.
Se acerca a una de ellas y le dice:
—Doncella, que Dios os consuele; decidme quién sois y por qué lloráis así, por qué vais tan mal vestidas, pues es una cosa que me gustaría saber, si pudiera ser.
—Señor, por Dios, quedaos en paz y dejadnos hacer lo que debemos, pues no sabréis nada de nosotras por ahora.