Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Boores deja a la doncella y vuelve a sentarse en la cama. El séquito de las mujeres no se queda allí, sino que se marcha. Un poco antes de medianoche, Boores se acercó a la habitación principal y vio tan gran claridad como si el sol hubiera establecido su morada allí, y la claridad crecía cada vez más. Se adelanta y se acerca a la puerta de la habitación; cuando se disponía a entrar, ve una espada clara y cortante preparada para golpearle si sigue avanzando. Retrocede al verlo, pensando que se trata de un asunto divino más que de otra cosa. A pesar de todo, mira en la habitación y ve una mesa de plata sobre cuatro patas de madera, muy hermosas y ricas, pues estaban rodeadas de oro y piedras preciosas; pero eran más extraordinarias aún, tal como la divina escritura del Santo Grial lo contará cuando sea el momento y la ocasión. Encima de la mesa de plata está el Santo Grial, cubierto con un jamete blanco, y delante de la mesa de plata había un hombre vestido como un obispo, que estaba de rodillas. Después de permanecer un buen rato así, se pone en pie y se dirige al Santo Vaso, quita el jamete que lo cubre y entonces se hace una claridad que no podría contar yo una mayor.