Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Le atacan y le dan grandes golpes, y él se defiende como puede. Cuando Lanzarote se entera de que es Keu el senescal, corre adonde había dejado las armas, se echa la cota de mallas a la espalda, se ata el yelmo, toma el escudo y la espada y se dirige a una ventana enrejada, la rompe y salta al patio con la espada desenvainada, atacando a los que iban contra Keu y golpeando al primero que alcanza en el yelmo de tal forma que le hace tambalearse, y sigue atacando, pues no quiere dejarlo sin más. El caballero estaba en el suelo tan aturdido que no podía levantarse. Lanzarote le arranca el yelmo de la cabeza con tanta fuerza que por poco no se lleva toda la piel; arroja el yelmo lejos y le da grandes golpes en la cabeza, haciendo que la sangre le brote. Al verse tan maltratado, y con la espada levantada sobre su cabeza, teme morir y por eso pide piedad, prometiéndole a Lanzarote ir como prisionero suyo a donde desee. Lanzarote le acepta la palabra y se levanta de encima de él; ve que Keu está combatiendo contra el otro lo mejor que puede, cansado y fatigado. Se acerca a él y le dice:
—Mi señor Keu, dejadme combatir, pues ese caballero os pesa demasiado y frente a mí no resistirá mucho.