Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Keu deja entonces al caballero, pensando que el que le habla es Lanzarote; aunque no está muy seguro porque no lo ve de forma clara. Lanzarote tenÃa la espada levantada, era rápido y estaba fresco; el otro estaba cansado y fatigado de forma que apenas podÃa sostener el escudo. Lanzarote le da un gran golpe en el yelmo y hace que le vuele en medio del patio. Al verse con la cabeza desarmada, y frente a frente con aquél al que reconoce como mejor caballero que él, siente tal miedo que le pide piedad.
—No tendré compasión contigo, si no me prometes ir como prisionero a donde te mande.
Éste se lo promete, viéndose muerto si no cumple con su voluntad. Luego, Lanzarote llama al otro caballero y les dice a los dos.
—Señores, sois prisioneros mÃos para ir a donde yo os ordene.
—Señor, asà es.
—Os ordeno, por la promesa que me habéis hecho, que el dÃa de Pentecostés estéis en la corte del rey Arturo mi señor y que os rindáis a él de parte de Keu el senescal.
—Señor —contesta uno de ellos—, no tendremos que hacerlo si no queremos, pues Keu no nos ha vencido, sino vos, a quien no conocemos.