Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Tenéis que cumplir mi voluntad y mi voluntad es que quiero que os rindáis al rey de parte de Keu el senescal; si no lo queréis hacer, faltaréis a vuestra promesa.
Le contestan que asà lo harán ya que lo desea; vuelven a montar a caballo y regresan por el camino por el que habÃan llegado. Los del lugar se habÃan despertado por el ruido del combate y se habÃan levantado y acudido a las ventanas, desde donde vieron la pelea, diciéndose unos a otros que era muy valiente el huésped. Cuando vieron que los dos caballeros se habÃan marchado, corrieron a abrir la puerta, ya que Lanzarote no podÃa entrar fácilmente por donde habÃa salido, pues la ventana quedaba demasiado alta. Entraron y encontraron abundantes cirios y antorchas que el señor habÃa ordenado encender para recibirlos, pues era hombre rico y valiente. Se desarman los dos compañeros; el señor, que piensa que son de la casa del rey Arturo, le pregunta a Keu el senescal si habÃa cenado y éste le contesta que no. Ordena que le den de cenar y después manda que le preparen una cama en la misma habitación de Lanzarote.
Cuando Keu ve a Lanzarote, siente una gran alegrÃa y le dice:
—Señor, discretamente os marchasteis del torneo en el que nos habÃamos quedado para veros.
—¿Acaso no me visteis?